Mi historia no es muy original. Me decepcionó la carrera y paré después de los tres primeros años (eran cinco, por entonces), aunque ahora veo que la universidad tuvo más valor del que creía. Hice un año de prácticas en un sanatorio psiquiátrico (los manicomios de antes).
Aprendí mucho al ver patologías muy graves, algunas incluso con nombres que ya no se usan, como parafrenia, hebefrenia, incluso oligofrenia. Tampoco es que aquello me sirviera para intervenir (había nueve psiquiatras, un solo psicólogo y unas ochocientas enfermas), pero di por válida aquella experiencia.
Algo recuperado, terminé los dos últimos cursos. Hacia la mitad de quinto, viéndome abocado a intervenciones que, aunque más interesantes, no me apasionaban, conocí en un curso a una psicoanalista que mencionó parcialmente a la Gestalt. Escuché cuatro cosas, le pregunté en el descanso en la cafetería, me recomendó algún libro, lo leí, y sentí algo muy fuerte, una curiosidad extraordinaria, una esperanza de haber encontrado por fin la psicoterapia que iba conmigo. Me descubrí pensando que, si hubiera sido capaz de inventar una psicoterapia hecha a mi medida, sería la Gestalt.
En toda la facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca, donde estudié, no supe de nadie formado en esa terapia. No me importó, lo vi claro, me fui a Madrid y realicé la Formación en terapia Gestalt durante tres años. Y aquello cambió mi vida o, para ser más exacto, aquello cambió un poco mi vida y enormemente mis referencias en la vida. Conseguí validar y recuperar mi inquietud por conocerme, por escuchar mis sentimientos, mis instintos, mis ideas, por responsabilizarme de mi vida. Pasaron psicoterapeutas docentes extraordinarios a lo largo de aquellos más de treinta fines de semana (uno al mes).
Años después, concretamente dieciocho, un anhelo que quedó escondido dentro de mí, se hizo realidad. Creé mi propia escuela de Formación en el Centro Valenciano de Psicoterapia, centro que fundé tres años antes. Y la experiencia de dar Formación ha sido y es, desde entonces, extraordinaria.
(Continuará…)
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